Adenoides y adenoidectomía
Las adenoides son un acúmulo de
folículos linfoides (ganglios) que se encuentran en la parte superior de la
faringe, al fondo de la fosa nasal. Cuando este acúmulo es muy grande puede
llegar a taponar el paso de aire desde la fosa nasal hasta la laringe, por
lo que se realiza una respiración oral (por la boca) como mecanismo de
compensación. Cuando esto ocurre puede haber complicaciones, como otitis,
infecciones de repetición del tracto superior respiratorio, bronquitis,
respiración ruidosa nocturna (ronquidos), etc ...
En estos casos se indica la
operación de adenoides. Las adenoides normalmente encogen en la adolescencia
y la adenoidectomía se necesita rara vez en adultos.
Las adenoides funcionan como parte
del sistema inmunológico del cuerpo, filtrando los gérmenes que intentan
invadir el cuerpo, y ayudan a desarrollar anticuerpos contra los gérmenes.
Esto ocurre principalmente durante los primeros años de vida, tornándose
menos importante cuando transcurren los años. Pero según diferentes
estudios, a los niños a quienes se les extraen las amígdalas o adenoides no
sufren pérdidas en su resistencia, porque otros tejidos linfáticos del
organismo suplen la función de los extirpados.
¿Cuando sospechar que su hijo puede sufrir este problema?
Cuando observe que sufre los siguientes
síntomas:
Expectativas
La mayoría de los niños tienen
menos problemas para respirar por la nariz y menos infecciones de oídos y
de
garganta después de la adenoidectomía. Rara vez se vuelve a desarrollar
tejido adenoideo en tamaño suficiente
para tener que
reintervenir.
Convalescencia
El paciente pediatrico recién operado suele
darse de alta el mismo día unas cuantas horas posteriores a la adenoidectomía.
Riesgos
Los riesgos de cualquier intervención bajo
anestesia general: