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El bebe
recién nacido
Es normal que
la cabeza del bebé sea tan grande? ¿Por qué sus ojos parecen
bizcos? ¿Su piel se ve amarilla debido a alguna enfermedad?
Estas y otras dudas invaden a muchos padres mientras admiran
al pequeño que ha llegado a casa, y para ellos es esta guía
que puede ofrecerles las respuestas que buscan.
Pocos
episodios son tan memorables para una pareja como la llegada
a casa de un bebé. Sin duda, mamá y papá habrán realizado
muchos preparativos para acondicionar su hogar y estarán
dispuestos a brindar sus mejores cuidados al recién nacido
para que se desarrolle sano y feliz. También es seguro que
cuenten con una cámara de video o fotográfica para
inmortalizar los felices momentos que se presentarán en los
siguientes días.
Es tanto el
empeño en estas atenciones que muchos progenitores, sobre
todo primerizos, se preguntan constantemente si algunas
características que observan en su hijo (tono de piel
violáceo en sus manos y pies o llanto e incomodidad al
realizar sus primeras evacuaciones, por ejemplo) son la
manifestación de alguna enfermedad o son normales, por lo
que suelen llenarse de dudas que les hacen llamar al
pediatra o a los abuelos del pequeño para saber lo que
ocurre.
Por ello he
elaborado esta guía sobre las características generales del
recién nacido y aquellas pequeñas alteraciones que pueden
confundirse con enfermedades pero que, en realidad, son
manifestaciones habituales en el proceso de maduración del
organismo del bebé.
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Sentidos y apariencia física
En términos generales se sabe que, al nacer, las
niñas miden 49 centímetros y pesan 2.800 kilogramos, en
tanto que los niños miden aproximadamente 50 centímetros y
pesan 3 kilogramos. En cuanto a la proporción de su
cuerpo, la cabeza representa la cuarta parte de la talla
total y parece descansar directamente sobre los hombros,
siendo el cuello muy corto. |
Los huesos del
cráneo no están todavía soldados, por lo que pueden
presentarse ligeras alteraciones en su forma que, ante todo,
dependerán del tipo de parto. Si a la madre se le ha
practicado cesárea, la cabeza del bebé tendrá forma
redondeada y simétrica (idéntica en ambos hemisferios),
mientras que cuando el alumbramiento ha sido por vía
natural, será ligeramente alargada. No hay de qué
preocuparse, pues en ambos casos adoptará su forma normal
durante el primer mes de vida.
En cuanto al
cuerpo, cabe decir que muchos recién nacidos están cubiertos
por fino revestimiento de vello, llamado lanugo, que puede
ser más oscuro y abundante en la espalda, extremidades,
hombros, frente y mejillas, y que tiende a desaparecer
durante las dos primeras semanas de vida. Asimismo, la piel
pude lucir seca y resquebrajada, además de arrugada en pies
y manos, pero es normal debido al cambio que experimenta el
pequeño al pasar de un medio líquido (el vientre de la
madre) a un ambiente seco.
Otro tanto hay
que decir de los sentidos, cuyo estado y desarrollo es
variable, y el cual se puede resumir de la siguiente forma:
 | El
perfeccionamiento del tacto se alcanzará con el uso de las
manos, pero puede considerarse que es uno de los sentidos
más desarrollados del bebé, pues distingue muy bien entre
frío y calor o entre una textura suave y otra dura o
áspera. |
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En lo que respecta a la vista, el
recién nacido distingue luz y color sin problemas, aunque
suele cerrar los párpados ante estímulos lumínicos fuertes
debido a la falta de costumbre. Los músculos de los ojos
no han madurado por completo, por lo que el bebé no enfoca
con claridad y se estima que sólo distingue los objetos
localizados a 20 centímetros de su rostro.
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Un bebé oye y localiza los ruidos
ambientales desde sus primeros días; le llaman la atención
los sonidos agudos (chiflidos, silbatos, gritos, risas),
en tanto que los graves, como una voz serena, le consuelan
cuando está llorando. También se aquieta y es sensible al
ritmo, al parecer porque le recuerda los latidos de su
madre y su estancia en el útero. |
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El niño es capaz de responder a los
olores y lo manifiesta volteando la cabeza cuando percibe
un aroma desagradable. Al quinto día de vida,
aproximadamente, distingue con increíble seguridad entre
el pecho materno y otro ajeno. |
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Hay poca sensibilidad gustativa al
momento de nacer, aunque ésta no tarda mucho en
desarrollarse. Se estima que a los 15 días el pequeño
acepta con agrado el sabor del azúcar y rechaza el del
limón. |
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¿Enfermedades?
Bien vale hacer un repaso por algunas de las
características y situaciones más comunes que se presentan
en el bebé recién nacido, mismas que es necesario que los
padres conozcan para que se sientan más tranquilos o tomen
sus precauciones. |
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Acrocianosis. Es el color violáceo que
llega a presentarse en manos y pies del recién nacido y el
cual dura unos cuantos días. Se origina debido a que las
vías sanguíneas de menor tamaño (vasos capilares) no se
han desarrollado completamente, volviendo un poco difícil
la circulación en las extremidades. Lo que no es normal es
que la coloración azulada o morada sea generalizada o dure
más de una semana; en tales casos se debe acudir
urgentemente al pediatra. |
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Ahogo. Suele ocurrir cuando el pequeño es
amamantado, debido a que un poco de leche se desvía hacia
las vías respiratorias, o al dormir, porque parte del
alimento contenido en el estómago puede regresar (reflujo)
y generar asfixia. Cuando esto ocurre se debe colocar al
bebé boca abajo, doblado sobre el antebrazo de un adulto,
dándole algunos golpecitos en la espalda, justo entre los
huesos (omóplatos); para mayor claridad, puede consultar
nuestro esquema �Objeto Atorado en la Garganta�, o el
apartado correspondiente en la sección Primeros Auxilios
(se accede a ellos a través del índice del lado izquierdo
de la pantalla). El ahogo al dormir se puede prevenir
acostando al bebé de lado. |
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Cefalohematoma. Las hinchazones
(chichones) ubicadas en distintas regiones de la cabeza
son pequeños derrames de sangre bajo el cuero cabelludo
que se originan por la fricción entre el cráneo del bebe y
los huesos de la pelvis de la madre. Pueden persistir
durante varios meses, pero por regla general desaparecen
en algunas semanas. |
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Cólicos. Se trata de dolor abdominal
ocasionado por excesiva cantidad de gases en el vientre;
se manifiesta cuando el bebé encoge las piernas a menudo,
llora, se muestra inquieto, con el rostro enrojecido y
presenta sonidos intestinales. Para evitarlo se debe
ayudar a que el pequeño expulse el exceso de aire dándole
suaves palmaditas en la espalda cuando la madre cambia de
pecho o cuando ha bebido la mitad de la leche que se le da
en la mamila. Respecto a la lactancia artificial, conviene
utilizar un biberón con un agujero pequeño para que no
ingiera mucho aire. |
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Congestión en los pechos. En niños de
ambos sexos puede haber hinchazón en el área del pecho o
pezón que incluso se acompaña de leve secreción de líquido
similar a leche. Su causa son las hormonas que la madre
transmitió a su bebé mientras estaba en su vientre. Se
recomienda no tocar ni exprimir los pezones y dejar que el
organismo del pequeño resuelva la situación por sí solo en
menos de un mes. |
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Cordón umbilical. Tiene la función de que
el bebé se alimente y respire mientras está en el interior
del vientre; después de la primera semana de vida,
aproximadamente, se secará y caerá por sí solo; 2 o 3 días
después de esto, cuando cicatrice la herida que queda en
el ombligo, es posible que el bebé reciba su primer baño
en tina (antes será lavado sólo con una esponja). Si el
cordón no cae después de que el niño cumpla 10 días se
debe consultar al pediatra. |
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Criptorquidia. Es la falta de uno o los
dos testículos en el escroto o bolsa testicular de los
niños, debido a que estas glándulas pueden permanecer
alojadas dentro del vientre. Ocurre en el 4% de los recién
nacidos y es una anormalidad que debe ser evaluada con
prontitud, pues si se deja pasar tiempo puede ocasionar
infertilidad. Si los testículos no �bajan� espontáneamente
se aconseja realizar una intervención quirúrgica luego del
primer año de vida. |
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Deposiciones. Las heces del recién nacido
se llaman meconio y son de color verde oscuro y apariencia
viscosa debido a que el tubo digestivo está lleno de
secreciones acumuladas durante la vida fetal. La primera
evacuación ocurre entre las 12 y 14 horas después del
parto, y entre el 3º y 5º día hay defecaciones de
transición, a veces líquidas, que contienen moco, leche
cuajada y meconio. Todas ellas pueden ocasionar cierta
incomodidad al pequeño. |
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Estreñimiento. Es raro que el recién
nacido sufra de falta de evacuaciones por el
endurecimiento de la materia fecal en el intestino, pero
puede ocurrir cuando es alimentado con fórmulas lácteas
muy espesas. Para corregir o prevenir esta situación,
consulte al pediatra para que le recomiende alguna fórmula
que contenga �proteínas hidrolizadas de la leche�, mismas
que reducen considerablemente el riesgo de padecer este
problema. |
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Fontanela o mollera. Es el espacio blando
y sin hueso que hay en la parte superior del cráneo del
niño; tiene la función de permitir cierta contracción en
la cabeza para facilitar su paso por el canal pélvico de
la madre durante el alumbramiento. Tiene la forma de un
diamante y se cierra entre los 6 y 18 meses; no requiere
cuidados especiales. |
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Hidrocele. Ocurre en varones, cuando el
escroto (bolsa que aloja a los testículos) luce de gran
tamaño debido a que se encuentra lleno de líquido. Es una
condición indolora que puede tomar de 6 a 12 meses para
desaparecer completamente y que debe ser revisada
periódicamente por el pediatra. |
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Hipo. Ocurre cuando el músculo
diafragmático (separa la cavidad donde se alojan los
pulmones y el abdomen) tiene pequeña contracción que hace
que las cuerdas vocales se cierren cuando el niño inhala
aire, produciéndose el clásico sonido �hic�. Este episodio
dura de 5 a 10 minutos y casi siempre se debe a
sobrealimentación o al ingreso de aire durante el
amamantamiento. Para que no ocurra, evite dar más leche de
la que el bebé es capaz de asimilar (procure alimentarlo
con menos cantidad pero con mayor frecuencia) y siga los
mismos consejos que en caso de cólico. Si el hipo persiste
más de un día, consulte al pediatra para que evalúe al
niño. |
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Ictericia fisiológica. Se llama así al
color amarillo que presentan piel, ojos y mucosas (tejidos
internos de boca y garganta) del recién nacido entre el 3º
y 4º día. Se debe a inmadurez del hígado o a la
eliminación de posible exceso de glóbulos rojos.
Desaparece espontáneamente a los 7 o 10 días y sólo se
presenta en el 50% de los bebés (80% en el caso de niños
prematuros). Si la piel del pequeño luce amarilla antes de
los dos días o permanece así después de dos semanas, es
necesario acudir al pediatra. |
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Llanto. Se trata de un hecho normal que
constituye el único recurso del niño para poder manifestar
sus necesidades y emociones. En el recién nacido, la
necesidad de alimento es la causa más frecuente, y si
llora antes de la hora de la comida (cada 2 horas,
aproximadamente), significa que se queda con hambre. En
este caso lo mejor es amamantarlo cuando lo demande, ya
que así se estimulará la secreción de leche materna, pero
si toma biberón habrá que aumentarle la ración.
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Si el bebé
llora y rechaza el alimento, es probable que se sienta
incomodo, esté mojado, tenga fiebre o sienta frío o calor.
En estos casos será necesario, y en tal orden, revisar el
pañal, verificar la temperatura de la habitación y checar su
temperatura. Asimismo, considere que casi todos los bebés
experimentan una sensación muy desagradable cuando se les
quita la ropa, por lo que lloran. En caso de que no exista
una razón que justifique el llanto, o si detecta temperatura
elevada (vía rectal la máxima ideal es 38º centígrados,
mientras que en la axila es 37.5º centígrados), consulte al
pediatra.

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Milia. Se trata de puntitos blancos
localizados sobre la nariz y mejillas del bebé, y se deben
a la obstrucción de algunas glándulas sebáceas inmaduras.
Es un problema que se supera sin necesidad de atención, en
unos cuantos días. |
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Pérdida de peso. El bebé puede bajar hasta
10% de su peso al nacer durante los primeros cuatro días
debido a que elimina el exceso de líquido que hay en su
organismo. Esto quiere decir que un niño de 3 kilogramos
puede perder 300 gramos. |
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Polimastia. Se trata de �pezones extras�
que se ven debajo del pecho y que se presentan en uno o
los dos pechos. No tienen importancia especial y no
cumplirán función alguna en las niñas. |
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Pseudoestrabismo. Los ojos de los recién
nacidos dan la impresión de estar bizcos, pero esto puede
ocurrir porque el pequeño trata de enfocar los juguetes y
objetos cercanos o porque los pliegues del párpado hacen
parecer que el ángulo interno del globo ocular (junto a la
nariz) es menor de lo normal. Esta situación debe
normalizarse entre los dos meses y el primer año de vida,
de lo contrario, debe recibir atención del pediatra y/o
oftalmólogo. |
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Recuperación del peso de nacimiento.
Sucede luego de los primeros 7 o 10 días; a partir de ese
momento deberá aumentar entre 200 y 300 gramos por semana.
Se recomienda pesar al bebé cada 7 días para cerciorarse
de que esto ocurre con normalidad. |
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Secreciones vaginales en niñas. Se trata
de descargas de moco sanguinolento que semejan ligera
menstruación y que son ocasionadas por las hormonas
maternas que cruzan la placenta y estimulan los órganos
femeninos de la recién nacida (incluso la parte externa de
la vagina puede lucir un poco inflamada). Este problema
dura de 2 a 4 semanas, después de lo cual desaparece.
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Sueño e inapetencia. Los recién nacidos no
cuentan con un horario estable, pero se estima que duermen
un total de ocho a nueve horas durante el día y otro tanto
igual durante la noche; dicho tiempo no es continuo, ya
que su estómago es muy pequeño y deben despertar cada dos
horas para comer. Si un niño duerme por periodos más
prolongados de lo estimado y no quiere alimentarse, es
necesario consultar al médico, ya que se trata de una
conducta anormal que revela una enfermedad. Como
referencia, tome en cuenta que la mayoría de los pequeños
logra dormir entre seis y ocho horas seguidas hasta
cumplir tres meses o alcanzar un peso de 5.5 a 5.9
kilogramos. |
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Uñas largas. Son muy comunes en los recién
nacidos y no conviene recortarlas durante la primera
semana de vida para prevenir posibles infecciones o
heridas. Sin embargo, deberán recortarse con tijeras
especiales y mucho cuidado si el pequeño se araña la cara.
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Urticaria del recién nacido. Son pequeñas
manchas rojas con un punto central de color más intenso,
similares a picaduras de mosquito, que se distribuyen en
el cuerpo y rostro. Aparecen a los dos días de vida, tal
vez como reacción al medio ambiente o por la acción de
algunas bacterias; desaparecen en forma espontánea.
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Vernix caseosa. Es una materia grasosa de
color blanco o grisáceo que segregan las glándulas
sebáceas fetales para proteger a la piel de la humedad y
de las infecciones. Desaparece en el transcurso de algunos
días, eliminándose con el baño. |
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Vómito. Es bastante común que el recién
nacido eructe, regurgite y derrame leche luego de las
tomas, debido a la inmadurez de su sistema digestivo. Sin
embargo, vómitos bruscos (a veces de color verdoso o
amarillento) y regurgitación de gran cantidad de leche
pueden indicar algún problema que debe ser evaluado por el
pediatra. |

Finalmente, le
recordamos que es conveniente que el pediatra supervise
periódicamente el crecimiento del bebé, por lo que deberá
establecerse un calendario de visitas destinadas a este fin.
Asimismo, considere que aquellos casos en que el niño se
muestre decaído, llore sin causa aparente o se presente
alguno de los problemas citados durante más tiempo de lo
normal, deberá ser remitido inmediatamente al especialista
para recibir atención médica. |
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